PREPARACIÓN MENTAL POR POSICIONES DE JUEGO.

Estrategias para aumentar el rendimiento de tu equipo.

Desde hace mucho se realizan ejercicios por líneas o entrenamientos de porteros. Pero es más reciente el desarrollo de programas metodológicos orientados al entrenamiento de las cualidades técnicas y tácticas específicas de los jugadores de campo en función de su demarcación.

En estos casos se trabaja con un grupo de centrales o de delanteros solamente. El fútbol es un deporte en constante desarrollo y el perfeccionamiento en la preparación es una constante en los clubes y técnicos con el deseo de mejorar. 

Sin embargo, también hay muchos compañeros que durante las últimas temporadas desarrollan sesiones de trabajo que no responden a las demandas actuales del deporte. Siguen haciendo lo mismo.

Estos preparan a los futbolistas en situaciones que poco se parecen a la realidad del juego, crean expectativas desajustadas sobre el rendimiento de su equipo, frustran a los futbolistas,retrasan su proceso de aprendizaje y entorpecen su rendimiento.

Las diferentes posiciones en el terreno de juego suponen exigencias particulares que resulta necesario perfeccionar. A pesar de que en ocasiones son sutiles, dichas diferencias pueden suponer que en el camp el futbolista se acerque a la excelencia en la posición donde mejor pueda desplegar su talento. 

Los entrenadores exigen lo que no se ha entrenado”

Llopis (Fútbol-táctico. com, Nº 52)

La preparación mental específica.

La diferencia entre ser 1º o 2º suele ser muy poca y con frecuencia marcada por detalles. Uno de estos puede ser el haber entrenado algo que el otro equipo no preparó.

En la actualidad es ampliamente reconocida la relevancia del factor psicológico en el rendimiento individual y colectivo. Entrenadores y demás técnicos entienden que se debe preparar al futbolista para afrontar el reto mental que suponen los entrenamientos diarios o la permanente toma de decisiones durante la competición. Esto se suele entrenar de manera implícita en las actividades normales de una sesión, pero no suelen integrarse como un objetivo específico. 

Si se intenta diseñar actividades más globales o integrales, y que tengan en cuenta aspectos poco trabajados, es posible ofrecer una preparación que adecue los recursos psicológicos (y sociales) a las demandas específicas de cada posición de juego, en función de las tareas de cada futbolista dentro de un sistema de juego y frente a un rival determinado.

Se entrena para automatizar el comportamiento de juego y ello supone que cada movimiento o acción requiera de:

– Procesos mentales básicos (la percepción de la situación de juego y la atención) y superiores (pensamiento para tomar decisiones y el lenguaje para relacionarse).

– Capacidades físicas y motrices para ejecutar.

Las fases del acto motor siempre son las mismas, de pre benjamines a profesionales, y sus mecanismos se ven afectados por las características de cada situación. 

La información que suele percibir un portero, un interior o un delantero es diferente; la cantidad y calidad de los cambios del foco atencional que cada uno lleva cabo varían, y por lo tanto, la valoración de los riesgos que conlleva una decisión sin duda influirá en su acierto y en la calidad de su ejecución.

El entrenamiento mental específico para cada posición de juego se justifica por distintos motivos:

  • Es necesario preparar al futbolista con una metodología más sistemática, personalizada e integrada que incluya factores psicológicos específicos que complementen la especialización técnica, táctica y física del jugador.
  • Se favorece la adaptación a la posición de juego (en ocasiones no juegan donde les gusta o donde se sienten más seguros).
  • Se facilita el proceso de aprendizaje, y por lo tanto, la transferencia de lo entrenado a la competición y su correspondiente mejora de rendimiento.

El perfil mental del futbolista.

Todo futbolista debe tener un mínimo de condiciones para desempeñarse en el deporte. Ha de contar con ciertas cualidades técnicas, tácticas, físicas y psicológicas, y conforme las vaya perfeccionando, aumentará la posibilidad de jugar en categorías y equipos de mayor nivel.

A grosso modo se conocen las cualidades con que debe contar un futbolista de acuerdo a su demarcación. En ocasiones estas los limitan a desempeñarse en una sola teniendo menos posibilidades de jugar, siendo el portero el mayor perjudicado pero no el único. Se conocen centrales que no sirven para laterales o pivotes, o delanteros que retrasados ya no rinden bien. En esto influyen muchos factores, pero lo cierto es que cada vez los entrenadores requieren de futbolistas más completos y polivalentes.

Así pues, como se intenta “hilar más fino” no se abordan de forma general aquellas habilidades mentales que requieren todos los jugadores: autoconfianza, motivación, autocontrol, autoconocimiento, entre muchas otras. Se tienen en cuenta aquellas que más los diferencian a partir de los principales requerimientos de su demarcación. De esta forma el entrenamiento mental se realiza adaptándolo a las demandas específicas y sus funciones.

Estrategias para aumentar el rendimiento en cada posición de juego: propuestas prácticas.

Entendiendo que si un futbolista mejora su rendimiento mental aumenta su desempeño global, se proponen algunas estrategias que los técnicos pueden incluir en los ejercicios. Es necesario que estas se entrenen sistemáticamente si se espera alcanzar alguna mejora. Para desarrollar y conservar la fortaleza mental hay que practicarla tanto como el control y el pase. Es un trabajo diario.

Así mismo, se describen de forma general y en base a la experiencia, las cualidades particulares en cada posición de juego, haciendo énfasis en la del ámbito psicológico de porteros, centrales, laterales, medio centros, interiores/extremos, y delanteros.

La descripción en los aspectos técnico-táctico y físico es orientativa, resaltando aquellos que puedan ser más propios de una demarcación que de otra. Por este motivo se omiten, el control, la anticipación, la agresividad competitiva, por ejemplo, indispensable para todos los jugadores.

 

 

 

Consideraciones finales.

  • Un entrenador no es psicólogo pero debe saber de comportamiento humano. Para poder preparar mejor a los futbolistas esto es clave.
  • Las estrategias funcionan. Por o tanto, si no ofrecen resultados es porque no se están entrenando adecuadamente. En este caso, se recomienda asesorarse de un psicólogo experto en fútbol.
  • Como se puede observar, la mejora del rendimiento mental en cada futbolista contempla no sólo la mejora individual, sino que se enmarca dentro del apoyo emocional permanente a los compañeros. Esto facilita la construcción de equipo, la búsqueda de objetivos comunes y el esfuerzo compartido.

Autor: Santiago Rivera

( Revista Futbol-Tactico )

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