LA OTRA CARA DEL FÚTBOL BASE.

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No falla, niño pequeño que destaca en la práctica del fútbol, llamada o whatsapp que recibe el padre. Ojeador, agente, o representante que anda buscando el futuro Iniesta, regalando los oídos con promesas u oportunidades que no están en su mano poder cumplír. Agente que no dudará en utilizar al niño sin ningún tipo de escrúpulo con un único fin, el económico.

Todo dependerá del padre, madre, o familiar de ese niño. Basta con acercarse cualquier fin de semana a unas instalaciones deportivas para escuchar las barbaridades y aires de grandeza, que pueden pasear por los campos los familiares de cualquier niño que destaque. ¿De verdad se creen que un niño tan pequeño les va a sacar de pobre? Y todo esto porque destaca en la práctica de un deporte con apenas 10 años, algunos pretenden que sus hijos consigan lo que ellos no pudieron. En mi opinión, viven en un mundo irreal. Como se suele decir, eso es hacerse “Castillos en el aire”. La realidad es que de cada 1000 niños que juegan, sólo 1 llega a ser profesional, de cada 10.000, sólo 1 llega a jugar en una de las mejores ligas europeas, y de cada 100.000, apenas 1 llega a jugar en uno de los mejores clubes europeos.

Afortunadamente también hay padres o familiares que no se dejan engañar, sabiendo que la posibilidad de que su hijo sea un crack, además de ser algo improbable, no está entre sus prioridades.

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Estoy seguro que la decisión que un padre debe tomar para que su hijo pequeño abandone su casa no es agradable. Pero más duro debe ser cuando la mayoría vuelven sin haber conseguido el objetivo, con el consiguiente daño psicológico sufrido. Niños de escasa edad pasan su infancia sin la compañía de sus padres. Noches de llantos, cumpleaños sin su familia etc.. ¿Merece la pena sacrificar la infancia de tu hijo? Y lo peor, ¿compensa engañar a padres y permitir que niños de 8-9 años abandonen su hogar? Esta pregunta estaría dirigida a muchos “representantes” que juegan con la ilusión de niños y familiares. Algunos tienen la suerte de llegar a clubes que controlan su educación, sus estudios, su rendimiento académico… Salen con una formación cuando llega la hora de decir adiós, pero la inmensa mayoría al sentimiento de fracaso por no llegar a ser profesional, les acompaña una escasa formación. Sin obviar lo complicado que es sacar adelante los estudios con la exigencia deportiva existente en dichos clubes, en esto influirá su situación familiar y la educación recibida en casa. En el caso de niños con familias desectruturadas, padres con una mala relación, mala situación económica, etc.. Tendrán más dificultad para completar sus estudios en estas condiciones.

Pero con esto no quiero decir que no se puede lograr, aunque no lo creamos hay muchos futbolistas que han completado una carrera, o la compaginan con su profesión. Mata, Andrés Iniesta y Sergi Roberto, cursan Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, carrera que el jugador del Manchester United compagina con Marketing. Esteban Granero cursó una Licenciatura en Psicología, otros como Cesc Fabregas, Arbeloa y Xabi Alonso eligieron Empresariales. Sin olvidar a futbolistas de otras generaciones como Manolo Sanchís y Emilio Butragueño, que se licenciaron en Ciencias Económicas y Empresariales, este último además completó un Máster en Gestión de Entidades Deportivas, Julen Guerrero se Licenció en Periodismo o Pablo Alfaro y Pirri que lo hicieron en Medicina.

Como padres tenemos que concienciarnos de lo difícil que es llegar al fútbol profesional, animar a nuestros hijos a la práctica deportiva, pero siempre sin descuidar la formación académica.

Priorizando sobre el disfrute por encima del rendimiento o resultado. Y desterrar la típica pregunta tras el partido, ¿Cómo has quedado? Cambiándola por, ¿Te lo has pasado bien? Pero no sólo tras el partido, también tras cada entrenamiento.

Y no olvidar nunca haceros esta pregunta, ¿Merece la pena sacrificar la infancia de tu hijo?

Miguel Ángel "Aroca"

Miguel Ángel “Aroca”. @m_aroca14 Analista Táctico y Entrenador de fútbol

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