LA MOTIVACIÓN EN LOS JUGADORES DE LA CANTERA.

Como en todos deportes, la motivación en el fútbol juega un papel fundamental en la iniciación y mantenimiento de la actividad deportiva. Como precisa Dosil (2004), la motivación en el deporte es un elemento fundamental para explicar la iniciación, la orientación, el mantenimiento y el abandono de la actividad deportiva.

Cada vez puede resultar más difícil que las nuevas generaciones se acercan a practicar deportes ya que la práctica deportiva implica: perseverancia, compromiso, disciplina, esfuerzo y dedicación y los jóvenes actualmente viven rodeados de artilugios electrónicos y de formas de vida y actividades que les resultan más fáciles y en las que no se ven implicadas las cualidades que se necesitan para practicar el fútbol.

Los comentarios anteriores ponen de manifiesto la valoración de la motivación como motor o habilidad básica para explicar el comportamiento deportivo.

El control adecuado de la motivación en estos dos niveles es un buen predictor de los dos aspectos fundamentales implicados en el deporte base. Primero, por la importancia para que los jugadores se inicien en el deporte y continúen, es decir para que no abandonen su práctica. Segundo, porque la motivación es fundamental para la persistencia, la calidad y la intensidad de las sesiones de entrenamiento necesarias para conseguir rendimientos.

En general, los jugadores de fútbol comienzan a practicar en edades tempranas y frecuentemente vinculadas a actividades escolares o de las “canteras” de equipo senior.

No obstante, y como ocurre en otros deportes, es cada vez más difícil captar jugadores y lo que es más evidente, mantener a los jugadores jóvenes en las

competiciones. Precisamente, los trabajos sobre motivación en el deporte no se centran únicamente en las formas de participar, sino también en cuáles son los factores que contribuyen al abandono. Los porcentajes de abandono en el fútbol se encuentran en cifras similares a las del resto de deportes, aunque se pueden apreciar algunos matices diferenciadores al tratarse de un deporte muy mediático lo que le confiere unas características especiales de participación, mantenimiento y abandono de la práctica.

En las etapas de iniciación los monitores, los entrenadores, los directivos, los árbitros y demás personas del entorno deportivo deben procurar que la actividad de jugar sea atractiva procurando el progreso en su práctica y tratando de que este inicio sea progresivo y se mantenga en el tiempo.

Los jugadores de las categorías inferiores, en general, disfrutan con el juego y practican el deporte por el placer inherente de que juegan y creen y tienen la sensación personal que lo hacen con cierta maestría, lo que implica, por tanto, una considerable motivación intrínseca. No obstante los jugadores de fútbol también reciben una considerable motivación extrínseca intensa por el seguimiento que realizan los medios de comunicación, los padres, los familiares que atienden y valoran la progresión de los jugadores en las competiciones.

El modelo teórico de motivación de Rogers.

Otro modelo teórico de motivación que podría explicar la iniciación en el futbol base es el basado en la Teoría de Rogers (1986) Esta teoría defiende que si el aprendiz puede seleccionar sus actividades, esta propia auto-elección se convierte en recompensa motivadora. Por lo tanto, la motivación para el aprendizaje consiste en la capacidad del niño para elegir las actividades que le resulten más reconfortantes. En efecto, cuando los niños empiezan a jugar al fútbol, lo  hacen libremente y eligen un deporte que presenta grandes atractivos externos expuestos intensamente en los medios de comunicación.(equipajes, viajes, compañeros, posibilidades…)

La causa de abandono más común en el futbol se relaciona con la doble pérdida de la combinación de motivación intrínseca y extrínseca y con el concepto de reconfortabilidad expresada por la teoría de Rogers (1986). Los jugadores, cuando pasan de las categorías inferiores a la de juvenil, deben realizar mayores esfuerzos físicos y sufren una mayor exigencia táctica y técnica. La competición se hace más exigente y comienzan a ser conscientes de falta de maestría para la competencia en las nuevas categorías. Es decir, disminuye el influjo de la motivación intrínseca. La autosuperación, los avances físicos y psicológicos y la mejora de sus registros, que Dosil (2004) relaciona con la motivación intrínseca, se ve afectada e incluso disminuye con respecto a etapas anteriores. El jugador suele interpretar esta condición como un retroceso en su evolución lo que incide en que ya el juego no le resulta tan confortable, tan grato.

A la pérdida de motivación intrínseca se une a que los jugadores ya no consiguen los mismos rendimientos y resultados, el seguimiento de los padres ya no es tan agradable y en ocasiones se vuelve exigente y crítico con el juego, las sesiones de entrenamiento son mas intensas, la competición se hace mucho más exigente y en ocasiones no cuenta para el entrenador en las alineaciones iniciales, es decir; que dejan de recibir refuerzos y recompensas externas, aspectos, todos ellos, relacionados con la motivación extrínseca.

Por lo tanto y como síntesis, en un jugador de futbol de las categorías de iniciación se pueden combinar los tres tipos de modelos de motivación comentados: la capacidad para elegir una actividad que le resulta gratificante, que se mantiene por que disfruta realizándola y además recibe grandes dosis de apoyo social cuando la práctica. La triple combinación de estilos motivacionales sería la receta perfecta para iniciar a los jugadores en el fútbol y mantenerlos jugando durante un mayor tiempo. La labor de los padres, monitores, entrenadores, directivos, Federación para conseguir que los jugadores superen el momento del cambio cronológico y reglamentario es fundamental para que un mayor número de jugadores mantengan su actividad y puedan llegar a los equipos de mas rendimiento.

Es fundamental acertar en este primer nivel de motivación para la iniciación y para el mantenimiento de los jugadores de la cantera, de los equipos base de los clubes, ya que como se ha comentado, en todos los deportes, y también el fútbol, es frecuente el abandono de la práctica en edades tempranas.

¿Cómo se deben trabajar los aspectos motivacionales en los jugadores de la cantera?

Como ya hemos comentado el abandono de la práctica del fútbol, o el cambio del mismo por otra actividad deportiva, se encuentra en los mismos porcentajes que otras modalidades y ocurre en las mismas edades. En general, y como ya se ha expuesto, es fácil que los niños y niñas comiencen a practicar, pero resulta cada vez más complicado que mantengan la actividad en edades superiores a los 16-17 años, cuando se produce un abandono en torno al sesenta por ciento . Lo que debemos aportar desde la psicología del deporte son estrategias para mantener a los jugadores y jugadoras durante su desarrollo y durante el mayor tiempo posible de su carrera deportiva.

Es fácil entender que todos aquellos que llegaron a la alta competición debieron comenzar en edades tempranas y no abandonar definitivamente la misma. Por la tanto vamos a proponer algunas estrategias psicológicas para controlar las motivaciones en el deporte de iniciación.

Estrategias psicológicas de motivación en la iniciación.

Nuestro planteamiento en este apartado consistirá en diferenciar las estrategias psicológicas para el entrenamiento y el aprendizaje y para la competición y el perfeccionamiento ya que, en general, los jugadores jóvenes consideran la competición muy motivante pero no tanto acudir a las sesiones de entrenamiento y aprendizaje.

Monitores y entrenadores de los jugadores de cantera.

El monitor, el entrenador es un factor fundamental para fomentar y mantener la actividad deportiva de los niños y de los jóvenes. Como principal agente motivador de la actividad del jugador aprendiz debe crear situaciones enriquecedoras para el desarrollo del jugador.

En las edades de iniciación y aprendizaje los monitores y entrenadores deportivos, deben de tener una buena formación general del deporte y específica del fútbol. En un principio el joven que escoge el deporte lo hace por un interés personal ya que cree que puede jugar bien a un deporte que ha visto practicar continuamente. El jugador de iniciación juega para divertirse para pasarlo bien y trata de imitar a sus ídolos y sueña con jugar alguna vez en sus equipos favoritos. También, en otras ocasiones es la única opción deportiva que encuentran, pues en su entorno: pueblo, escuela… no existen otros deportes. Todos los niños en los comienzos consideran el futbol como un juego en el que se divierten y así lo practican. El comienzo de la sistematización del entrenamiento: días, horarios, normas y los ejercicios dirigidos al perfeccionamiento de las habilidades técnicas suponen un cambio cognitivo que puede influir en la motivación. En general, la asistencia periódica a las sesiones, el cumplir las órdenes y ejercicios propuestos por los monitores, la evaluación de los progresos, la capacidad percibida de su juego, los logros parciales, el tiempo disponible… van a condicionar y determinar la continuidad o no de los aprendices para seguir en la práctica. Es fundamental la formación de los monitores y entrenadores en todos los aspectos del deporte: pedagógico, psicológico, técnico, táctico, físico para abordar la problemática que condicionará el mantenimiento en el deporte o el abandono temprano.

A continuación y de forma explícita expondremos algunas formas y destrezas para mejorar y consolidar la motivación en la iniciación en los bolos.

Programa de actividades

Todas las técnicas deportivas, incluso las relativamente más sencillas, resultan difíciles conseguir y optimizar para alcanzar niveles de excelencia. La técnica del fútbol es muy variada y con múltiples posibilidades. En general resulta atractiva a los más jóvenes. Alcanzar la excelencia es muy difícil y requiere talento, condiciones físicas y dedicación. La técnica fundamental inicial, como en casi todos los deportes de balón consiste en controlar adecuadamente el objeto móvil. Por norma y aunque hay excepciones notables, las actividades de enseñanzaaprendizaje tienden con el tiempo a convertirse en monótonas y repetitivas. La táctica, en estas primeras etapas tiene un peso limitado en los entrenamientos. Los jugadores suelen entrenar en grupos pequeños e incluso de forma individual lo que puede fomentar el aburrimiento. El aburrimiento en las sesiones de entrenamiento suele ser citado como una de las causas de abandono de la actividad deportiva o, en su caso, el cambio a otro deporte. En unos pocos años muchos futuros jugadores pasaron de decir “me gusta” a “me aburro” En el medio de este proceso suele haber entrenadores, monitores, técnicos con escasa formación.

Los entrenadores deben diseñar actividades creativas, preferentemente en grupos pequeños donde se pueda realizar una intervención personalizada. Las sesiones deben ser amenas, divertidas y resultar agradables a los jugadores. Es muy importante que no sean largas, nunca más de 50-60 minutos para las categorías infantiles y cadetes y no dedicar toda la sesión a repetir las fases de una sola jugada o acción técnico-táctica. En las primeras etapas de formación puede ser interesante la presencia en las sesiones de familiares y amigos que actuarán como motivadores sociales extrínsecos. Esta presencia debe ir perdiendo importancia con el paso del tiempo. La introducción de la preparación física en estas etapas de iniciación es necesaria. Es conveniente que la preparación tanto general como específica sea integrada junto con componentes técnico tácticos adaptados a la realidad del juego. En definitiva, el monitor, la organización de las actividades técnicas, tácticas y físicas, el tiempo que dedica a ellas y las tareas a las que se enfrenta el joven deportista serán estrategias fundamentales para motivar en estas primeras etapas. Nunca será suficientemente destacada la importancia de los trabajos en equipo de técnicos especialistas en estas primeras etapas de iniciación.

Formación de monitores.

La formación de técnicos y monitores es fundamental para el desarrollo de cualquier disciplina. De la formación casi autodidacta y no reglada sin una preparación específica y profesional. En la actualidad, los que se dedican y trabajan en la iniciación tiene una mayor formación a través de los cursos que imparten las Federaciones y con la exigencia de las titulaciones acreditativas. No obstante deben completar su preparación mediante cursos de perfeccionamiento, jornadas de actualización, grupos de trabajo en los que compartir experiencias, seminarios de nuevas tendencia. Todo ello le ayudará a disfrutar más con la enseñanza y, lo que es más importante, les automotivará para continuar desempeñando su actividad de entrenar a los más jóvenes.

Atender al rendimiento más que a los resultados.

Como hemos señalado en más de una ocasión, los jugadores más jóvenes y no tan jóvenes tienden a valorar su rendimiento por los resultados inmediatos (ej. marcar goles, aparecer en la alineación inicial, ser convocado, destacado en los medios de comunicación…)

La evolución deportiva de los jóvenes jugadores de suele ir muy unida al desarrollo físico del jugador ya que esta condición es determinante en las primeras etapas. Afortunadamente la aparición de futbolistas habilidosos de tallas pequeñas está cambiando esa tendencia. No obstante todavía está vigente en la selección de jugadores de las categorías menores en función de un físico destacado. Por esta razón hay jugadores que consiguen destacar en una determinada edad y al paso a la edad siguiente,su evolución se estanca o detiene.

En la actualidad desde clubes entorno hay un seguimiento intenso de los mejores jugadores de las categorías inferiores. Por lo tanto es muy importante que los monitores y técnicos valoren y recompensen el esfuerzo, los rendimientos, la mejora general y que disminuyan la importancia de los resultados inmediatos conseguidos. La fórmula es animar y valorar los esfuerzos y la dedicación manteniendo un continuo seguimiento del desarrollo general del jugador sin intentar tener objetivos a corto plazo.

Es preferible trabajar más despacio y que el jugador consiga los resultados acordes con su edad más que con su fuerza en esa edad. La paciencia y la experiencia nos mostrarán a veces, con el paso del tiempo, el talento real de jugadores que en sus inicios no conseguían destacar, quizás, por culpa de su físico.

 

 Pepe García Sáez 

Bibliografía

Dosil, J.(2004): Psicología de la actividad Física y del deporte. Madrid. Mc Graw-Hill

Rogers, C. (1986) Libertad y creatividad en educación. Barcelona. Paidos

Torrelavega, Marzo 2011.

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