LA IMPORTANCIA DE FORMAR PERSONAS ANTES QUE JUGADORES.

 

Leía hace unos días en MARCA la entrevista que le hacían a Dani Benítez con motivo de su sanción por cocaína. Decía en relación a lo ocurrido que después de un día de fiesta quería estar bien para entrenarse y que por ello consumió cocaína. Lo que ocurriera ya es pasado.  Pero, ¿dónde empieza to-do? Un niño que destaca en el fútbol, padres que presionan, representantes a los que se les pone los ojos con forma de euros, entrenadores que se sienten orgullosos de entrenar a grandes talentos, clubes que ven a los niños como forma de hacer caja y una afición que está deseando que salga la nueva perla de la cantera.

Sin mala intención, pero o con ella, cuando aparece un talento, la maquinaria se pone en marcha, y olvidamos que hay un niño que necesita educarse en valores, primero como persona, y luego como futbolista. Un niño que necesita saber que su talento solo podrá brillar si se acompaña de es-fuerzo, trabajo, generosidad, disciplina, humildad y agradecimiento por tener un don especial para jugar. Y un niño que tendrá que relacionarse con otras personas, y en otros ámbitos que no solo es el deportivo, y que para ello necesitará cultura, formación, modales y saber estar.

Muchos son los futbolistas, que una vez que abandonan el fútbol, pierden por

completo la seguridad en ellos mismos. Una seguridad basada en una única variable: el fútbol. Se encuentran con que no tienen más habilidad que la de jugar, y al dejar de jugar, dejan de ser lo que eran.  Un deportista puede organizar su tiempo para enriquecerse y formarse con todo lo que le prepara para ser una persona de bien, con valores, integrada en un mundo competitivo, y que desde pequeño se prepare para triunfar en el fútbol, pero también para la posibilidad de no hacerlo.

Creamos, elogiamos y engrandecemos mitos del fútbol. Les hacemos creer que

son superhéroes y que nuestra felicidad depende de sus goles y de sus victorias. Y con

ello les estamos presionando y exigiendo un nivel de rendimiento y éxito con el que ellos se dan valor como personas. “Si marco soy grande, si no marco soy gordo”, decía Ronaldo el brasileño. Es importantísimo formar a

jugadores que sepan su valor, su persona no está en función de los éxitos deportivos que tienen, sino que son grandes, independientemente de lo que acontece alrededor.

Necesitamos entrenar a deportistas para que sepan gestionar sus emociones, sus derrotas y sus conflictos, y también sus éxitos, para que no tomen decisiones equivocadas que les cueste su carrera profesional.

La culpa no es de nadie, pero la responsabilidad es de todos.

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Patricia Ramirez

Psicologa Deportiva

@Patri_Psicologa

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