ENTRENAR EN ESPAÑA. MUCHA PRESIÓN, POCA PACIENCIA.

El fútbol no espera a nadie, y desgraciadamente el español cada vez es más impaciente.

ENTRENAR EN ESPAÑA. MUCHA PRESIÓN, POCA PACIENCIA.

Entrenar en España a día de hoy es como ir a la guerra: no hay vencedores ni vencidos, sólo supervivientes. Todos sabemos que el entrenador depende de los jugadores, de los resultados… Pero sobre todo de la poca paciencia de los directivos del club. En el fútbol español independientemente de la categoría en la que entrenes hay mucha presión, y como consecuencia de ello muy poca paciencia con los entrenadores.

Esa impaciencia, se ha adueñado de este maravilloso deporte. Si la pelota no entra lo más fácil es cargar sobre el entrenador “que es muy malo”, la grada empieza a pitar, la directiva a dudar de su valía, etc.. Por supuesto que los aficionados tienen derecho a pitar y aplaudir cuando quieran, pero siempre dentro de unos límites, y con un respeto hacia el entrenador de su equipo. Cierto es que una vez que comienza el partido el entrenador está en manos del balón y de los jugadores, por esa razón pasa de ser adorado, aclamado, aplaudido, etc.. por sus propios dirigentes, a criticado en cuestión de días.

Esta temporada, cuando apenas se habían disputado seis jornadas en primera división, ya habían sido cesados tres entrenadores, Zubeldia en el Alavés, Fran Escribá en el Villarreal, y Pepe Mel en el Depor. Además de Lluís Carreras en el Nastic (2ª División), y varios entrenadores en 2ª división B; Toni Aparicio en el Alcoyano, Vicente Mir en el Elche CF (2º clasificado) y Planagumá en el UCAM (quinto a un sólo punto de la promoción de ascenso).
Pero como el fútbol no deja de sorprendernos, el caso más llamativo es el de David Porras en la UD. Ibiza (3ª División), presidida por Amadeo Salvo ex presidente del Valencia CF. Porras fue destituido tras perder el primer partido de liga 0-1. ¡¡¡De locos!!! Técnico que la temporada pasada fue el artífice del ascenso del equipo, de esa manera se le agradece su trabajo.

Estaremos de acuerdo que algunos inicios no fueron buenos, pero la impaciencia de los dirigentes cada vez es mayor, perdiendo la confianza (si alguna vez la hubo) en proyectos a largo plazo apenas iniciados por los entrenadores que apostaron. La exigencia también aumenta temporada tras temporada, pero la cuerda siempre acaba rompiéndose por el mismo lado. Me pregunto si seis, siete, ocho o diez jornadas, es tiempo suficiente para saber si un entrenador es el adecuado. A lo mejor quien se tiene que ir es quien ha apostado por dicho entrenador, porque si después de seis – siete jornadas empiezan a pensar que no es el entrenador ideal para su equipo… es para ponerse a temblar. ¿Por qué no dimite el directivo o director deportivo que eligió al entrenador? ¿Y el que confeccionó la plantilla? Lo más fácil.. echar al entrenador.

ENTRENAR EN ESPAÑA. MUCHA PRESIÓN, POCA PACIENCIA.
Aunque cada vez me cuesta más, me resisto a creer en la frase de Howard Wilkinson:
“Hay dos tipos de entrenadores: los que acaban de ser despedidos y los que están a punto de serlo”.
Miguel Ángel “Aroca” @m_aroca14
Entrenador Nacional de Fútbol.
Analista Táctico.

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