EL PORTERO TAMBIEN JUEGA………CON LOS PIES

En el fútbol el portero (también llamado meta, cancerbero, arquero o guardameta) es la posición que ocupa la última línea defensiva entre el ataque del contrario y la propia portería. Es el puesto más específico en el equipo. El hecho de que siempre consideramos al portero como un puesto tan específico nos ha hecho caer en el error de que sus entrenamientos estuvieran siempre centrados en la utilización, solamente, de las manos. Aunque, tal vez, sean los jugadores con mayor nivel de exigencia en los entrenamientos. A este puesto le atribuimos menos importancia de la que realmente tiene, acordándonos de él sólo cuando comete algún error.

Las últimas modificaciones de la norma FIFA han convertido al portero en un jugador de campo más, con exigencias técnicas similares a las de otra posición. Nos referimos a la imposibilidad de coger el balón -cesión- a pase de un compañero. Esto ha traído multitud de problemas a porteros que no dominan el balón con los pies.

La tarea del portero ha aumentado considerablemente con la evolución del fútbol. Al principio, su misión consistía, solamente, en impedir que el balón traspasara la línea de gol. Más adelante, con el uso de los fueras de juego, le llevó a hacer uso, cada vez más de los pies para despejar los balones peligrosos. Otro terreno en el que el portero ha tomado cada vez más protagonismo es en el del saque de puerta. En nuestros días el fútbol se ha hecho mucho más dinámico y físico. Las nuevas tácticas basadas en agrupar más los equipos juntando a los jugadores, la aplicación del fuera de juego, el “pressing” de equipo, obligan al portero a un comportamiento técnico más completo exigiéndole habilidad con los pies.

En la etapa de iniciación al fútbol nos planteamos la duda de la especialización temprana. Y ¿qué hacer con el que, desde pequeño desea ser portero e incluso presenta las cualidades para ello? Incluso para ellos, los entrenadores no deberían fijar al niño, únicamente, de portero a muy temprana edad. Es más recomendable que vayan pasando todos por la portería. Podríamos conseguir dos cosas. No encasillar en ese puesto tan específico a un niño y que todos los jugadores prueben y sepan como se ven las cosas desde la portería. Por todo ello es conveniente que los porteros, a cualquier edad, deban jugar en posiciones de campo, realizando acciones, con el pié, similares a las de cualquier compañero de equipo, de tal forma que vayan adquiriendo un buen control del balón.

Ejercicios como los de encarar a portería y comprobar lo que los delanteros pueden hacer cuando se acercan a la portería. Y al contrario, es interesante que los delanteros jueguen de portero, de vez en cuando, para trabajar la percepción de sus cualidades en la portería. Es necesario también evitar los miedos del niño a jugar con el portero, esos miedos que la mayoría de jugadores tiene. Siendo el último defensa evitan dar el pase al portero pensando que puede errar. Claro que pueda fallar, como todos, pero esta jugada, la de apoyarme en el portero, nos puede dar muchos más satisfacciones que desagrados.

Al final del proceso pasar el balón al portero debe ser una rutina para el niño, como otro jugador de campo, que se divierte como uno más y que adquiere la misma importancia que el máximo goleador del equipo. Esta jugada, por descontado, debemos entrenarla hasta conseguir que tanto el portero como los defensas se sientan seguros de poder realizarla. Veremos rápidamente resultados satisfactorios, incluso para entrenadores incrédulos. Debemos adaptarnos a los tiempos y aceptar que el portero también juega… con los pies.

Pedro Meseguer Díez @pmeseguer

Entrenador Nacional

La Soledad del Entrenador @SEntrenador

También en Facebook

Deja un comentario